Luana, Katrina y Damián se juntaron para celebrar que habían culminado un trayecto de formación en ESI (Educación Sexual Integral), sus ganas de conversar y de ser escuchados llenó de bullicio un salón ubicado justo al frente a la plaza Belgrano en San Salvador de Jujuy, y allí terminamos un recorrido que hicimos junto a tres jóvenes jujeños que nos mostraron la importancia de abordar las políticas públicas desde abajo, desde lo comunitario, y con ellos y ellas como protagonistas.
En este recorrido por la provincia de Jujuy pudimos conocer a las y los jóvenes, de entre 16 y 21 años, que decidieron hacer algo por su pares y se sumaron a un proyecto que promueve crear una red de promotores de Educación Sexual Integral en Jujuy. A través de sus relatos podemos palpar las barreras que enfrentan y cómo desde su lugar de residencia ponen su energía para construir una sociedad con más derechos.
Conocí a Luana, Katrina y Damián, jóvenes que participaron del “REE SI!” cuando estaban tomando los talleres de formación para convertirse en promotores comunitarios de ESI.Se trata de un proyecto en alianza entre el Consejo Provincial de Mujeres, la Igualdad de Género y el respeto a las Diversidades de Jujuy, junto al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina,la Fundación Huésped y ONUSIDA. Su entusiasmo y la participación activa en cada actividad mostraban su compromiso con este objetivo, por eso fui contactando a cada uno de ellos para conocer un poco más de sus historias, saber de sus localidades y sus deseos.
Con Luana Altamirano, de 17 años, nos encontramos una tarde calurosa en San Pedro, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Jujuy. Llegó con una sonrisa amplia, un poco ansiosa cuando le conté de este reportaje, y como ya me había anticipado por teléfono, me dijo: “Me encanta, re quiero participar”.
Me contó que está cursando su último año en una escuela de esa localidad y que sumarse al proyecto REE SI la llenó de expectativas. “Somos una ciudad chica, sé que hay mucho por hacer. A mí, mi San Pedro me encanta, así que tengo ganas de hacer cosas», comparte.
Usa la palabra “transformadora” para definir esta experiencia, y además tiene un propósito: “Ayudar a mis amigos a que no pasen por momentos de dudas, incertidumbre y otras cosas feas que pasé yo”.
Le consulto si cree que hay conciencia de la necesidad de más ESI en las escuelas y me cuenta que lo poco que se ve en la escuela “sirve, pero creo que nos hace falta profundizar. Escucho a mucha gente adulta decirme que si hubieran podido hablar de su sexualidad cuando eran jóvenes su vida hubiera sido distinta», relata. Y asegura que quiere que sus amigos, compañeros y otros chicos y chicas de la ciudad puedan recibir información sobre ESI.
Relata que en su ciudad hay muchas chicas que son madres adolescentes y que, en muchos casos, eso implica alejarse de los amigos, abandonar la escuela y vivir una vida que quizá no eligieron.
Luana cree que la educación sexual integral “no es sólo un tema de anticonceptivos”, sino un puente hacia la autonomía, el respeto y la igualdad y ve cómo la falta de información puede marcar vidas y generar sufrimiento.
“Siento que muchas veces, la gente no se opone a la ESI, pero tampoco escucha realmente. Si logro que una sola persona me escuche y pueda tomar decisiones informadas que mejoren su vida creo que eso sería suficiente para mí”, sostiene.
Damián Morel, de 17 años, vive en un pueblo del ramal jujeño, en El Piquete. Este es un pueblo pequeño de 2500 habitantes ubicado a más de 120 kilómetros de la capital jujeña en el departamento Santa Bárbara al margen izquierdo del río San Francisco, en la zona de Yungas. Allí se siente el olor a la tierra recién cultivada a los costados de la ruta que conduce al pueblo y se puede observar un monte bajo que está reverdeciendo por estas épocas.
Damián, estuvo por la capital donde nos conocimos, suele venir seguido ya que tiene familiares en Palpalá, una localidad que está a solo 15 kilómetros del casco céntrico de la capital. En nuestro primer contacto, me contó de su entusiasmo por ser una voz que reclame por más ESI en su pueblo.
Cuenta que tiene muchos amigos, que le gusta hablar mucho y ser siempre “alguien que aporte algo positivo”. Sueña con ser un líder de su comunidad. “Me encanta poder compartir con mis compañeros y mis amigos todo lo que sé. charlamos, nos juntamos en el poli, o donde sea y sé que si puedo dar la información adecuada puedo ayudarlos. Y quizás evitar que pasen por momentos feos”, indica.
La realidad de El Piquete lo conmueve. La alta tasa de embarazo adolescente y los desafíos que enfrenta la maternidad y paternidad joven lo moviliza. Damián lo sabe bien: “En mi curso, dos compañeros varones ya son papás, en toda la escuela son como 10 compañeras las que tuvieron bebés. Y casi todos abandonan la escuela y se van de sus casas a lo de sus tíos o abuelos. Otros se van del pueblo. Es triste”.
Y sigue: “son muchas las chicas que hoy son mamás y están criando solas, los chicos casi siempre se van o siguen haciendo sus vida por su lado, mientras ellas se quedan con los bebés y dejan la escuela no les queda otra”.
Damián quiere recorrer los barrios de El Piquete, organizar encuentros para hablar de ESI. Está trabajando en un proyecto junto a organismos locales.
Katrina Yerrich, quiere deshacer los silencios que impiden hablar con libertad de lo que se siente. Tiene 16 años, una voz firme y mirada clara. Cursa cuarto año del Colegio San Agustín en la localidad más próxima a La Urbana, un paraje rural ubicado a pocos kilómetros de San Pedro, una zona tranquila rodeada de mucho verde y pájaros.
Me cuenta que se sumó como promotora en principio por una necesidad personal: “Yo sabía mucho de ESI, pero quería saber más. Siempre fui inquieta, con un celular en la mano pude buscar mucha información que necesitaba, pero siempre había cosas que quería profundizar.»
Katrina cuenta que para ella la ESI “es una herramienta poderosa” para comprenderse a sí misma y ayudar a otros. Dice que a pesar de tener acceso a cierta información, la formación que recibió durante el proyecto le permitió profundizar sus conocimientos y adquirir un lenguaje preciso para abordar temas como la diversidad sexual, los métodos anticonceptivos y la prevención de infecciones de transmisión sexual.
Ella atravesó por momentos de mucha incertidumbre cuando estaba descubriendo su identidad sexual. Cuando encontró esas respuestas dejó de pensar que lo que sentía “no era normal”. Por eso, quiere que otros jóvenes también tengan la oportunidad de “vivir con libertad todo lo que sienten”.
Katrina es consciente de las carencias de la educación sexual en su escuela y en su comunidad. Si bien se abordan algunos temas, suelen ser tratados de manera “liviana y centrados en la reproducción”, por eso destaca la importancia de una ESI integral que abarque desde la identidad de género hasta las relaciones afectivas para que la juventud tenga acceso a información clara, precisa y actualizada. Quiere que sus pares “se sientan seguros de sí mismos”.
“Yo hoy sé quién soy, sé de mi bisexualidad, pero pasé mucho tiempo sin saberlo, busqué información, pedí ayuda, pero sé que hay mucha gente que se queda en la ignorancia o sin aceptarse toda su vida, y eso es muy triste. En cualquier charla, mientras hablamos de cualquier cosa, las preguntas y las dudas sobre la sexualidad aparecen, quiero estar ahí con mis amigos y poder ayudarlos o simplemente acompañar, escuchar. Creo que nos falta romper con muchos silencios y muchos estereotipos”, agrega.
Respecto al programa REE SI!, la Jefa de Oficina País de UNFPA en Argentina, Mariana Isasi, destacó que «la ESI es uno de nuestros pilares porque es una estrategia que nos permite fortalecer el acceso a los derechos y la salud sexual y reproductiva y a una vida sin violencias».
También instó a las y los jóvenes a que «sean promotores en cada uno de sus espacios, en sus comunidades, donde puedan explicar con respeto, pero basados en conocimientos, para qué sirve y por qué necesitamos la ESI. Donde hay una persona comprometida con la Educación Sexual Integral logramos prevenir situaciones de violencia, situaciones de abuso; que las personas cuenten con información y puedan decidir”, subrayó.
En el mismo sentido, el director Provincial de Políticas Culturales y Comunicación, Franco Dorado, destacó que «este proyecto viene en línea con un compromiso asumido por el Gobierno de la Provincia de Jujuy en la prevención y erradicación de las violencias basadas en género».
Las miradas de las y los jóvenes jujeños muestran la necesidad de la profundización de la implementación de la ESI desde la escucha activa de las juventudes. Es indispensable que las políticas y programas se diseñen y ejecuten a partir de sus necesidades, inquietudes y experiencias.
Esta nota forma parte del trabajo «Tiempo de narrar. Territorio de historias», una alianza entre Tiempo Argentino con la Red de Editoras de Género yUnfpa Argentina.
* La inclusión de estas noticias y titulares no implica el respaldo del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina.