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El triple femicidio, 15 días después de haberse cometido, sigue causando estupor por la brutalidad del crimen pero también por todos los factores que lo rodean. Lara, Morena y Brenda eran tres chicas, una de 15 y dos de 20 años, de La Tablada, La Matanza. Allí fueron vistas por última vez hasta que, cuatro días después, sus cuerpos fueron encontrados en Florencio Varela.
Desde la Secretaría de Mujeres y Diversidades de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, Silvina Perugino comenta que apenas se enteraron de la desaparición de la jóvenes estuvieron en alerta desde diferentes espacios. Cuando supieron que la camioneta se dirigía a Florencio Varela, se comunicaron con el Ministerio de Seguridad de la Provincia para poner a disposición las cámaras de La Plata, dada la cercanía con esa localidad. Después del hallazgo, dice telefónicamente a Tiempo Argentino, “nos quedó seguir la causa a través de la noticia y tratar de analizar qué pasa con este tipo de crímenes.»
Las características del crimen y su vinculación con el mundo de la comercialización de drogas ilícitas desde algunos sectores pretendieron abrir el debate sobre si se trató o no de un femicidio. Desde la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres del Ministerio Público Fiscal de la Nación (UFEM) explicaron a Tiempo, horas después de conocerse el crimen, que el inicio de una investigación tiene que incluir una hipótesis de femicidio, entre todas las hipótesis posibles, según lo indican los protocolos de actuación.
En ese sentido, Perugino analiza: “Es un debate que se abre a partir de detractores de la teoría de género, del feminismo, de movimientos de mujeres y de lo que nosotras venimos denunciando hace años que es esta violencia estructural que se perfecciona a través del concepto de patriarcado. Eso podemos decirlo como premisa. Pero más allá de los avances en los últimos años, realmente el presidente que tenemos llega al poder y empieza a generar un discurso antiderechos en general y de las mujeres en particular”.
Esto, aclara Perugino, se sintetiza en la figura del presidente pero abarca también a otros partidos de derecha, como puede ser el PRO, que prefieren dejar las cosas como estaban. “Pensadores, periodistas, todos vinculados con el conservadurismo. Hoy se siente más habilitado a partir de la acción concreta y clara del presidente Milei, por eso se habilitó ese debate”, agrega. “En realidad, tendríamos que pensar qué pasa con los cuerpos de las mujeres en este tipo de criminalidad, más allá del nombre que le demos”.
Además del morbo en el modo de dar la información de muchos medios de comunicación, al debate sobre la figura del femicidio se sumó a la oleada de comentarios en las redes sociales culpabilizando a las víctimas. “Esos comentarios son violentos sobre todo en este contexto de terrible conmoción. Nos perturba pensar que esto pasa en nuestro territorio, en la Argentina. Hay una naturalización de estas organizaciones criminales que se desplazan del territorio y que afectan a la vida de las personas”, reflexiona la funcionaria y abogada.
“Les pasa por andar en cosas raras”, “el que anda en cosas malas termina mal”, “les iba a pasar si andaban esto”, son algunas de las tantas frases que se repitieron y se repiten desde que surgieron noticias del brutal crimen. Una naturalización de la violencia que preocupa.
Para Perugino, abogada de Marta Ramallo, mamá de Johana Ramallo, una joven platense desaparecida el 26 de julio de 2017 – cuyo cuerpo apareció un año después-, lo complicado de todas esas frases es el tono. “En esa causa vimos a muchas jóvenes expuestas a unos niveles de violencia social estructural en la calle, sin el amparo del Estado, sin una red familiar o social o comunitaria que las pueda contener, y están en situación de riesgo constante. Y sí que les puede pasar estas cosas”, comenta.
A esto, Perugino agrega: “vemos con preocupación los roles de las mujeres o de las jóvenes en las organizaciones criminales y los roles de los chicos. Porque hay muchos chicos adolescentes, varones que cumplen roles sumamente complejos y que este tipo de organizaciones criminales se sirven de ellos y de ellas para seguir operando. Para esas organizaciones son personas descartables. Hay un abandono total en el que la vida no tiene valor”.
«Hay un debate en el feminismo acerca del trabajo sexual. Pero cuando se empiezan a leer estas causas y a adentrarse en los testimonios prácticamente no hay esta mirada edulcorada de la prostitución. Las chicas que vienen a declarar a veces no tienen un momento de lucidez para hacerlo. Vemos que bajo los efectos de las drogas es la única manera de soportar esa vida en la calle. Lo vimos en este triple femicidio con ese video espeluznante de Lara con otra chica, en un móvil que tampoco sabemos en qué circunstancias se hizo”.
El triple crimen manifestó de forma cruda lo que muchas trabajadoras comunitarias venían diciendo, y es que ante la ausencia del Estado la criminalidad podría crecer. “Como sociedad nos falta debatir acerca de la necesidad de un proyecto político que exceda un mandato. No se termina de comprender que para que estos hechos y situaciones de criminalidad organizada en el territorio puedan revertirse se necesita una política pública que esté vigente al menos 20 años. No basta con un gobierno que amplíe derechos, que genere puestos de trabajo y bienestar en cuatro años si después va a venir un gobierno que va a arrasar con todo. En ese arrasar con todo hay alguna clase social que puede no afectarla pero en una clase social menos beneficiada esta ausencia del Estado habilita que otros ocupen el lugar. En este caso son estas bandas criminales. Esto que el gobernador Axel Kicillof llama Estado desertor. Se instala la criminalidad y combatirla es mucho más difícil”. «